Plan de Igualdad, obligatorio en 2022 para las corredurías de más de 50 empleados

Las fases necesarias para poner en marcha el plan de igualdad en una correduría de seguros y cumplir con todos los requisitos de la normativa vigente.

La medida busca implementar un plan de igualdad para corredurías pero también el ámbito general

En los últimos años se han dado una serie de pasos para promover la igualdad entre mujeres y hombres en las empresas. Las medidas que se han tomado no se enfocan únicamente en lograr una composición más equilibrada de la plantilla, sino que también están dirigidas a garantizar la igualdad salarial, facilitar la formación profesional e impulsar la conciliación de la vida laboral y familiar. Ahora todas las corredurías de seguros de más de 50 empleados deben implementar un plan de igualdad que garantice unas condiciones laborales paritarias en materia de género.

¿Qué es el plan de igualdad para empresas?

En 2019, el Gobierno aprobó un Real Decreto para garantizar la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación. Como resultado, a partir del 7 de marzo de 2022 todas las empresas que tengan más de 50 trabajadores están obligadas a realizar, registrar y aplicar un plan de igualdad.

“Los planes de igualdad de las empresas son un conjunto ordenado de medidas, adoptadas después de realizar un diagnóstico de situación, tendentes a alcanzar en la empresa la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres y a eliminar la discriminación por razón de sexo”, según la ley.

Ese plan de igualdad para la correduría de seguros debe involucrar a toda la plantilla, desde la Dirección y el departamento de Recursos Humanos hasta los representantes legales de los trabajadores y los encargados de la comunicación. El documento debe incluir los objetivos concretos a alcanzar, las estrategias y acciones que se seguirán para su consecución, así como un sistema de evaluación que permita dar un seguimiento eficaz a su puesta en práctica.

Las fases para aplicar el plan de igualdad en la correduría de seguros

Fase 1 – Compromiso de la correduría

El primer paso consiste en un compromiso por parte de la dirección de la correduría para integrar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el entorno laboral, considerándolo un principio básico y transversal que guiará la gestión de recursos humanos y en general todas las acciones de la organización.

La dirección de la correduría también debe comprometerse a facilitar los recursos que sean necesarios, tanto materiales como humanos, para elaborar y poner en marcha ese plan de igualdad en la empresa. Ese compromiso debe quedar por escrito y ser comunicado a toda la plantilla. Además, debe comenzar un proceso de negociación con la representación sindical del personal de la correduría, como mismo hace con los convenios colectivos.

Fase 2 – Formación del Comité Permanente de Igualdad

La correduría debe crear un Comité Permanente de Igualdad formado por mujeres y hombres que provengan de varios departamentos y ocupen distintos puestos en la cadena de mando para estar seguros de que aportan perspectivas diversas. Esa comisión estará compuesta por 4 o 5 miembros, según el tamaño de la correduría.

El objetivo del comité es crear un espacio de diálogo para que los acuerdos y las medidas que se adopten en la correduría cuenten con el consenso de todas las partes. De hecho, debe estar informado de cada uno de los pasos que se den en el marco del plan de igualdad. A largo plazo, ese comité promoverá acciones informativas y de sensibilización de la plantilla y se encargará de dar seguimiento a la aplicación del plan de igualdad en la correduría.

Fase 3 – Diagnóstico

En esta fase se analiza la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el entorno laboral. El diagnóstico debe enfocarse en las características de la correduría y su estructura organizativa, así como en las peculiaridades del personal desde una perspectiva de género, por lo que debe analizar el acceso a la empresa, las oportunidades formativas y de desarrollo profesional, las condiciones de trabajo y la remuneración.

El objetivo principal de ese diagnóstico es identificar los ámbitos específicos de actuación, por lo que debe tener un carácter eminentemente práctico, de manera que pueda orientar eficazmente la toma de decisiones en la correduría. También debe ser dinámico, puesto que se debe actualizar continuamente.

Fase 4 – Programación

En esta fase se diseña el plan de igualdad, tomando como base la información obtenida en el diagnóstico y las propuestas realizadas. Ese plan debe contemplar, entre otros factores, el acceso al empleo, clasificación profesional, promoción y formación, retribuciones, ordenación del tiempo de trabajo, conciliación laboral y prevención del acoso por razón de sexo.

La correduría debe fijar unos objetivos concretos a corto plazo, que sean progresivos y respondan a las metas generales, así como las acciones específicas que realizará teniendo en cuenta a quién van dirigidas y quién es responsable de su aplicación. También debe determinar los métodos que utilizará, los recursos que necesita y el calendario de actuación.

Fase 5 – Implantación

Supone la ejecución de las acciones previstas en el plan de igualdad de la correduría. También se deben activar los mecanismos para mantener al corriente a la dirección y al personal del funcionamiento de esas medidas y los resultados de las mismas.

Fase 6 – Evaluación

La evaluación permite comprobar hasta qué punto se han cumplido los objetivos del plan de igualdad en la empresa y determinar su impacto. Para ello, es necesario contar con indicadores cuantitativos y cualitativos que visibilicen los resultados de las acciones a corto y largo plazo, de forma que se pueda constatar si se han producido cambios positivos en la cultura empresarial, se han reducido los desequilibrios en la presencia y participación de mujeres y hombres y se ha facilitado la igualdad de oportunidades.

La fase de evaluación también brinda la oportunidad de reflexionar sobre la continuidad de las acciones, identificar nuevas necesidades en la correduría o implementar cambios que fomenten una mayor igualdad. Sin duda, no es un camino rápido y fácil, pero los resultados valen la pena.

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